Book review: El profeta y El jardín del profeta

En mi afán de, según yo, alimentar mi lado espiritual, decidí leer este libro escrito en 1923 que se supone es una fuente de sabiduría. El lenguaje es poético y de otra época, lleno de metáforas y nombres raros en nuestro lado del mundo, pero bonito y cortito.

La segunda parte me pareció un poco tediosa, aunque es la más breve; pero la primera me resultó muy fácil de digerir ya que está dividido en pequeñísimos capítulos en los que el profeta Almustafá responde a sus seguidores lo que piensa y ha aprendido en sus años de retiro sobre diversos aspectos de la vida como el amor, el matrimonio, el dar, el trabajo, los hijos, el crimen y el castigo, las leyes, la libertad, la alegría, etc., regalándonos hermosos pensamientos y reflexiones.  

Tiendo a ser más bien pesimista, he de confesar, así que no con todo estuve de acuerdo, pero quizás es mi falta de crecimiento espiritual lo que me detiene y debería abrir mi corazón en lugar de a veces ser tan cínica.  Pero no vale la pena que te diga esto, ¿verdad?  Estos libros me parece que le llegan a uno cuando más se les necesita, cuando uno está buscando respuestas y el Universo te responde; a veces es el momento correcto, a veces hay que volver a probar después, pero por algo llegan, para que los tengas a la mano cuando los requieras.

No pretendo echarte a perder la lectura en caso de que te animes a hacerla, más bien te quiero compartir el que fue mi pasaje favorito, muy seguramente por que en este momento, mi papel como madre de un adolescente es el más importante en mi vida. Verlo crecer, desarrollarse, tomar sus decisiones, cometer sus errores y dejarlo que aprenda a vivir sirviéndole como una guía y una protección sin intentar intervenir de manera incisiva, es mi principal ocupación y preocupación. Aquí va:

“Sobre los hijos
 
…Vuestros hijos no son vuestros hijos.
Son los hijos e hijas del ansia de la Vida por perdurar.
No vienen de vosotros, sino a través de vosotros.
Y aunque con vosotros están, no os pertenecen.
Podéis darles vuestro amor pero no vuestras ideas,
Pues ellos tienen sus propias ideas.
Podéis dar cobijo a sus cuerpos pero no a sus almas,
Pues sus almas moran en la casa del mañana, 
Que vosotros no podéis visitar ni siquiera en sueños.
Podéis esforzaros en ser como ellos pero no busquéis que sean como vosotros,
Pues la vida no va hacia atrás ni se detiene en el pasado…”

Si es su momento, la lectura les interesará; de lo contrario, quizás en un futuro les llegue el libro y se acordarán de esta pequeña reseña.

Título: El profeta y El jardín del profeta Autor: Jalil Gibrán Editorial: Espiritualidad

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