Book review: El complot mongol

En 2018 se estrenó en México la versión fílmica de esta novela policiaca escrita en 1969 por Rafael Bernal. No la he visto; siempre he preferido leer el libro antes de ver la película, pero no estoy segura de que por iniciativa propia hubiera elegido leerla esta vez. Fue más bien por encargo que lo hice y creo que por cultura general estuvo bien ya que es un clásico de la literatura nacional.

Situada en la Ciudad de México de los años sesenta, un matón, Filiberto García, es contratado por el Coronel y un misterioso personaje, el Sr. Del Valle, para investigar un posible complot que supuestamente puede llevar al asesinato del presidente de los Estados Unidos en una visita a nuestro país. Filiberto es un macho mexicano que no sabe más que matar y se ufana de haber usado a las mujeres toda su vida para “lo único que sirven” hasta que, sin querer ni siquiera reconocerlo, se enamora de Martita, una joven de origen chino que acude a su ayuda, pero de la cual también sospecha esté implicada en el famoso complot. García es obligado a trabajar “en equipo” con dos agentes: uno del FBI y otro de la policía rusa, sin embargo, debido a su naturaleza solitaria, nunca termina de confiar en ninguno.

Al final resulta que García resuelve el misterio a pesar de su falta de profesionalismo si se le compara con sus contrapartes extranjeras, que para ello sí habían recibido un entrenamiento, no como él que simplemente comenzó a matar y ya. El complot, en realidad, estaba lejos de lo que originalmente se creía que era y García va dejando a su paso una larga lista de muertes y algunos cadáveres (para él existe una diferencia), aunque siempre dijo que se hacía lo que se podía para evitarlos.

En lo personal, no es una novela que recomendaría. El dialogo interior de García me resultó repetitivo, cansado, machista y básico; aunque claro, entiendo que así es el personaje, pero no por ello debe gustarme, ¿o sí? Lo que sí me gustó fue leer sobre la ciudad en esa época, sobre las calles del centro y varios lugares icónicos, incluso la descripción del “barrio chino”, y de cuando la comunicación se realizaba por teléfono fijo y no todo mundo tenía uno, por lo que había que detenerse en un Sanborn’s o algún comercio para pedirlo prestado.

México, con cierta timidez, le llama a la calle de Dolores su barrio chino. Un barrio de una sola calle de casas viejas, con un pobre callejón ansioso de misterios. Hay algunas tiendas olorosas a Cantón y Fukien, algunos restaurantes. Pero todo sin el color, las luces y banderas, las linternas y el ambiente que se ve en otros barrios chinos, como el de San Francisco o el de Manila. Mas que un barrio chino, da el aspecto de una calle vieja donde han anclado algunos chinos, huérfanos de dragones imperiales, de recetas milenarias y de misterios.

En fin, que ya lo leí y cumplí con mi tarea.

El complot mongol
Autor Rafael Bernal
Editorial Joaquín Mortiz

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