Book review: Yo te miro

Literatura erótica no es lo que suelo leer, de hecho creo que es apenas mi segundo libro de este género después de que caí en las garras de la mercadotecnia y me aventé “50 sombras de Grey”. Esta vez fueron los diseños de sus portadas y sus títulos los que me llevaron a comprar no sólo “Yo te miro”, si no también sus dos secuelas: “Yo te siento” y “Yo te quiero”. 

Reconozco que me gustó la forma de escribir de su autora, ya que lo hace de manera entretenida y con una buena estructura; el problema es la historia… Ya saben, una chica introvertida de casi treinta años, dedicada a la restauración de arte y con poca experiencia con el sexo opuesto conoce AL HOMBRE, un chef guapísimo entrado en los 40, con mirada magnética, seguridad en sí mismo y que destila sensualidad, quien, evidentemente, se dedicará a despertarle sus más bajos instintos al mismo tiempo que, por su naturaleza hedonista y egoísta, le romperá el corazón.  No falta el buen tipo para cerrar el triángulo, el mejor amigo de la heroína, que sí la ama y acepta como es, pero que termina siendo rechazado por que no resulta irresistible y adictivo como el sexy chef.

No pude evitar pensar en lo tonta y pelele que resulta esta mujer que no puede resistirse al imperativo y manipulador desconocido que le advierte que de él no obtendrá nada más que sexo, nunca amor, por lo que debe prometerle que no se enamorará. A ver, ¿díganme ustedes cómo le hace una para no enamorarse así por decisión consciente? Aunque claro, si un tipo te trata así, como a un vil objeto, no debería resultar tan difícil saber que, por donde lo veas, eso que te ofrece es sólo una relación tóxica y, sobretodo, ventajosa para él.  He ahí el problema para mí con esta lectura: me parece inverosímil que una mujer, en principio inteligente y sensible, se deje abusar de esta manera a cambio de unos orgasmos, sabiendo que el corazón se lo están machacando. 

De cualquier manera, el libro no es aburrido en absoluto, así que si buscan una lectura ligera y con una gran cantidad de sexo, fantasías “hechas realidad” y motivos suficientes para querer darle varias cachetadas guajoloteras a la protagonista para ver si así se le acomodan las neuronas y sale de su estado mental comparable al de una amiba, pues se van a divertir y quizás se animen a leer los siguientes dos… Creo que yo lo haré… Con permiso, que me voy a la cama…

Autora: Irene Cao
Editorial SUMA de letras

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